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El valor de lo escrito

Sin deseos de unirme a la oleada catastrofista o al club de los nostálgicos simplones, creo que es necesario advertir la inminencia de la pérdida del valor social de los textos escritos, pero (y juntamente contradiciendo la tendencia de ver solamente las posibilidades negativas), quiero encontrar también en ellos una posibilidad que funcione como esperanza para estos tiempos, esta es: Al tiempo que lo escrito masivamente con IA pierde valor, lo escrito con empeño, calidad y originalidad por humanos (o más debatible tal vez por combinaciones más efectivas humano-IA) será más escasas y mejor valoradas socialmente.  Al mismo tiempo,  será (aunque siempre lo ha sido) más valorado aquello que sea más auténtico, honesto, y que más claramente refleje con transparencia la condición humana. Voy a explicar acá mi razonamiento: Parto de un hecho: la producción de textos escritos es difícil, o lo era. Producir un buen párrafo en la literatura, la Academia, o el periodismo, era algo que ...

El futuro de la universidad: de la búsqueda de la verdad a la búsqueda de financiación

  1.   De las expediciones científicas a los sistemas académicos, de científicos a investigadores, de mecenas a incentivos económicos. En pocos años, varias universidades a nivel global (cada vez más en Colombia) han pasado de buscarle plata a las ideas a buscarle ideas a la plata. Y lo cierto es que hay una diferencia radical entre ambas cosas que corre el riesgo de desdibujar lo que ha sido, y sobre todo lo que puede ser, la universidad como espacio para el florecimiento de nuevas ideas. La financiación es, y siempre ha sido, necesaria. Mucho antes de la institucionalización de la ciencia, e incluso del capitalismo mismo que permitió después construir sistemas de innovación e investigación vinculados al interés económico, quienes querían investigar siempre hemos necesitado recursos, a menudo muchos recursos. Desde la Antigüedad y hasta mucho después del Renacimiento, investigadores, inventores, pero también poetas y filósofos tuvieron que recurrir a reyes, aristócratas...

El profesor Sandoval y la facilidad para caer

Para el profesor Sandoval, hoy era fácil caer, pero difícil inclinarse. Al suelo llegaba sólo cuando no quería llegar. Cuando era su mente la que caía al suelo, era como si una vasija vieja de colores desteñidos se despedazara en el piso, y los trozos quedaran todos regados sobre el pavimento del parque o del piso del apartamento, en partes asimétricas de tamaños variados. El profesor Sandoval, a quien metafórica y figuradamente le costaba hoy tanto inclinarse, se agachaba para recolectar las piezas, juntarlas y rearmar lo que quedaba de sí mismo. Pero siempre pasaba que había una esquirla pequeña (pequeña pero hiriente) que tomaba entre los dedos para contemplarla, y le dejaba una herida antes de ser descartada, siendo incapaz de reconocerla como parte de sí mismo. “¿Qué extraña parte de mí mismo es esta?”, se hubiera preguntado, si se hubiera podido preguntar algo allí mismo desde el suelo. También otras veces había pedazos que rodaban bajo la alfombra o desaparecían misteriosa...

Estabilizar el sistema sin olvidar la Salud Pública

La nueva ministra de Salud ha planteado en la revista Semana una "hoja de ruta" que parte de una realidad difícil de controvertir: el sistema necesita estabilización, confianza y abordar las demandas de los pacientes. Los problemas de financiamiento, las dificultades de acceso, el desabastecimiento de medicamentos, la situación de las EPS intervenidas y la necesidad de recuperar capacidades institucionales justifican buena parte de las prioridades que expone allí.  También resulta positivo que se mencione brevemente el fortalecimiento del INVIMA para una "verdadera política" de ingreso de tecnologías al país (oportuna inteligente y eficiente, diría yo), algo en la que varios hemos insistido.  Es valioso también el llamado  fortalecimiento de los sistemas de información y la necesidad de preparar al sistema (y al talento humano, menciona) para fenómenos como el envejecimiento poblacional, algo que Bogotá, a través de su Secretario Gerson Bermont, se ha impulsado deci...

Hacia una ruta más expedita para las tecnologías de alto valor en Salud Pública en Colombia

Estoy convencido de que Colombia necesita ser más decidida y, sobre todo, mucho más rápida en la incorporación de tecnologías de alto valor para la salud pública Tecnologías como las vacunas y los anticuerpos monoclonales usados para la inmunización deberían contar con rutas de incorporación a los programas de inmunización o a los planes de beneficios (en el caso de los segundos) mucho más expeditas que las utilizadas para otras intervenciones sanitarias. Esto no significa que todas las tecnologías deban incorporarse inmediatamente, ni todas con la misma velocidad ni con el la misma ruta. En el marco de la racionalidad y la calidad del gasto en salud, las decisiones deben considerar criterios económicos y no económicos: efectividad, seguridad, costo-efectividad, carga de enfermedad, impacto presupuestal, factibilidad, aceptabilidad por la pobación, equidad y beneficios esperados para la población.  Sería imposible, irracional e incluso indeseable incorporar automáticamente cualquie...

El profesor Sandoval y el problema con las palabras

 Aquella tarde, mientras veía el centro de la ciudad desde esa cima a la que en veinticinco años no había subido, el profesor Sandoval confundió (de nuevo) el vértigo del precipicio de su propia vida con su recurrente problema del oído medio, que tantos días de vida le había hecho perder. Tantos días menos este, ahora que sabía o sentía que sabía, que se trataba de sus últimos días, y ningún vértigo podría detenerlo de enfrentar finalmente la profundidad de sus abismos. Esta náusea, que hay que decir nunca tuvo pretensiones de ser existencial, lo había acompañado desde muy joven, y hoy se burlaba de sí mismo al imaginarse que entonces esperaba que con esos episodios fisiológicos fuera posible ahondar en la naturaleza humana, como si pudieran surgir experiencias existenciales cuando se quedaba en cama por el vértigo idiopático y paroxístico. Lo cierto es que nunca conseguía progresar en pensamientos más profundos que la pureza de su propia vulnerabilidad tan consciente en esas horas...

El último día del profesor Sandoval

  La lluvia duró apenas cinco minutos, pero el profesor Sandoval sintió que era la misma lluvia fría de hacía más de cincuenta años. Aquella que, con doce años, lo dejó calado hasta los huesos en un parque, solo, mientras su padre (violento, cuya muerte nunca lamentó) bebía cerveza con su padrino en el pasaje Rivas. No entró a ninguna cafetería. No buscó resguardo alguno. ¿Cómo busca casa un niño abandonado? Le daba vergüenza. Se quedó en la banca, empapándose, miserable y triste, mientras todos corrían a resguardarse en los almacenes de calzado. Él, en cambio, recibía la lluvia como si fuera un castigo autoimpuesto: como no comer, aunque tuviera hambre, para contrariar a sus padres; como no ir a ese paseo; como, años más tarde, no llamar a ese amigo, castigarlo a él, castigarse a sí mismo, y volver a castigarse al volverlo muerte, sin decirle nada. Y ahora, entrando mojado, sin correr, con la lluvia que hizo tiritar la mismísima estatua de Santander, con ese retorno físico, húme...