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La ciencia, la desazón suprema y el amor

Los cuarenta están muy cerca y siento que jamás podré librarme de esta desazón suprema. Aquellas ideas que antes inspiraban mis anhelos más profundos, junto con la convicción de que la Academia aportaría a mi vida no sólo realización personal sino también la sensación de ser parte de una actividad humana suprema, parecen haberse desvanecido. Mis ilusiones actuales son meras sombras, casi todos mis ídolos vivos han caído; ya no existe nadie a la que anhele seguir, ni un rincón donde me parezca factible ser lo que soñaba ser.  No es la depresión de antaño, es una profunda calma, la certeza serena, la desazón suprema de la verdad, esa tragedia que sólo es posible cuando se alcanza lo soñado. Me doy cuenta de que ya no siento esa íntima conexión con mi labor en esa cadena invisible de esfuerzos generacionales en la que creía. Eso siempre fue un espejismo para mi, algo inexistente pero que, a la vez, me impulsó a dejar todo atrás, a dedicar mi vida entera al sendero que se suponía me co...

La reforma a la salud y el mito del yo

 Hay un lugar al que nadie más puede llegar, donde a nadie más podemos engañar. Hay un rincón, cuya música sólo suena si nos callamos lo suficiente. En el sótano de la casa, donde guardamos de todo ese espejo, como Dorian guardaba su retrato, donde nosotros, y nadie más, ni siquiera nuestros seres amados, podemos mirarnos, y saber, no con toda la certeza, pero si con absoluta claridad por un momento, que es el que profundamente nos mueve. Puede que las causas últimas nos resulten invisibles, pero con algo de calma podemos sentir la sangre que fluye por nuestros propósitos.   Los propósitos humanos no son causas puras, quizás toda desazón suprema frente al idealismo se puede superar sí se acepta primero que no hay manera de escindir a los móviles que consideramos más dignos de la razón, de la vanidad, de las vísceras, y no pocas veces de un dolor que solo se siente cuando se le reconoce. A lo mejor, la dimensión más impura de los propósitos de la razón nos permit...

Reforma a la salud: la miseria de la ideología

  Es imp os ible neg ar que la sal ud p ú b lic a est á in mers a en la ide olog ía . La idea mism a de " sal ud " prov i ene de un a conceptual iz aci ón ideológica de lo que qu ere mos log rar , y lo que pod em os log rar . Al can zar la sal ud es un a aspir aci ón human a , t anto individual com o co lect iva . Por lo t anto , es ta es también, in el ud ible ment e , un problem a ide ol ó g ico . La idea de just icia , al ig ual que en ot ros camp os del des ar roll o social , se der iva de los grand es conflict os ide ol ó g ic os de los ú lt im os sig los , y la equ idad en sal ud es un problem a de la just icia . Por lo t anto , es imp os ible ex cl u ir del debate so bre c ual qu ier reform a a la sal ud las grand es disc usion es so bre la rel aci ón ent re el Est ado y el merc ado , la liber t ad individual versus la rac ional idad co lect iva , y l...