Entradas

Mostrando entradas de abril, 2026

El último día del profesor Sandoval

  La lluvia duró apenas cinco minutos, pero el profesor Sandoval sintió que era la misma lluvia fría de hacía más de cincuenta años. Aquella que, con doce años, lo dejó calado hasta los huesos en un parque, solo, mientras su padre (violento, cuya muerte nunca lamentó) bebía cerveza con su padrino en el pasaje Rivas. No entró a ninguna cafetería. No buscó resguardo alguno. ¿Cómo busca casa un niño abandonado? Le daba vergüenza. Se quedó en la banca, empapándose, miserable y triste, mientras todos corrían a resguardarse en los almacenes de calzado. Él, en cambio, recibía la lluvia como si fuera un castigo autoimpuesto: como no comer, aunque tuviera hambre, para contrariar a sus padres; como no ir a ese paseo; como, años más tarde, no llamar a ese amigo, castigarlo a él, castigarse a sí mismo, y volver a castigarse al volverlo muerte, sin decirle nada. Y ahora, entrando mojado, sin correr, con la lluvia que hizo tiritar la mismísima estatua de Santander, con ese retorno físico, húme...